Villa de San Cristóbal de La Habana
Bandera de Villa de San Cristóbal de La Habana Escudo de Villa de San Cristóbal de La Habana
Bandera Escudo
País Bandera de Cuba Cuba
• Provincia Ciudad de La Habana
• Municipio
Ubicación 23°8′N 82°22′O / 23.133, -82.367
• Altitud 5 msnm
Superficie n/d
Fundación 1519 (fundada por Diego Velázquez de Cuéllar)
Población 2.201.610 (2002) hab.
• Densidad n/d
Gentilicio habanero
Pref. telefónico (+53) 7

La Habana es la capital de la República de Cuba y de las provincias Ciudad de La Habana y La Habana. Es también conocida por el nombre fundacional de Villa de San Cristóbal de La Habana y La Ciudad de las Columnas por el escritor cubano Alejo Carpentier.

Fue fundada el 16 de noviembre de 1519 por el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar. Su casco histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Contenido

editar Toponimia

La Villa de San Cristóbal de La Habana, fue fundada en nombre de los Reyes de España el 16 de noviembre de 1519. Su denominación surge de la fusión del nombre del santo escogido como patrón y del nombre por el cual se le conoció en sus primeros asentamientos: Habana. Gentilicio Habaneros

Aunque hay varias hipótesis del origen de este nombre, la hipótesis más aceptada cita requerida lo deriva del de un cacique taíno llamado Habaguanex, que controlaba la zona de su primer asentamiento. Otras versiones consideran que proviene de una corrupción de la palabra taína “sabana”, la cual pasó al español actual con su significado original. Otra tesis plantea que viene de haven o gaven, que significa puerto o fondeadero en las lenguas germánicas. También se dice que proviene de la palabra aruaca “abana” que quería decir “ella está loca”; haciendo referencia a la leyenda de una india llamada Guara.

editar Municipios

La Villa de San Cristóbal de la Habana ha sido dividida, en la ordenación político-administrativa 1976, en 6 municipios, de los 15 que tiene la provincia:

  1. Arroyo Naranjo
  2. Centro Habana
  3. Cerro
  4. Diez de Octubre
  5. La Habana Vieja
  6. Plaza de la Revolución (o solo 'Plaza')

Partes de La Habana, en la nueva división, han pasado a los municipios de San Miguel del Padrón y Boyeros.

editar Geografía

Su altitud es de 5 msnm y se localiza en las coordenadas 23° 8' N / 82° 22' O.

Panorámica de La Habana desde uno de los hoteles de la zona de El Vedado

editar Cultura

Es sede de varios eventos culturales de carácter internacional tales como el Festival de Ballet de La Habana, el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, El Festival Jazz Plaza y El Festival Internacional de Guitarra Leo Brouwer. Ciudad Natal del poeta y escritor modernista José Martí, y conocida como la llave del Nuevo Mundo y Antemural de las Indias Occidentales por su ubicación estratégica. Cumple como una de las ciudades más importantes de América Latina para eventos ubicados en el área del Golfo de México. En la ciudad también se encuentra la Casa de las Américas, institución encargada de promover el arte y la literatura de los pueblos de habla hispana, desde el río Bravo hasta la Patagonia, y que anualmente auspicia un certamen literario conocido como Casa de las Américas o sencillamente Premio Casa, y del cual han sido jurado personalidades tan distinguidas como Gabriel García Marquez y Mario Vargas LLosa.En la Habana además hay gran variedad de centros nocturnos como discotecas,cabarets,teatros,etc;donde los habaneros y turistas tanto nacionales como extranjeros pasan las coloridas noches de la ciudad. Existe todavía un título nobiliario de la corona española referente a esta ciudad, concretamente Marqués de la Habana, que data del tiempo de la colonia.

Foto satelital de La Habana

editar Población

Según el censo de 2002, cuenta con 2.201.610 habitantes, en el 2006 se estima a 2.350.000 con un área metropolitana de 3.073.000, siendo la urbe más poblada del Caribe.

editar Historia

El Templete, lugar donde se celebró la primera misa y el primer cabildo de La Habana en su actual ubicación.

En la Plaza de Armas, que fue en la época colonial el centro de la vida oficial y pública de la Ciudad de La Habana, se alza un monumento llamado El Templete. En su columna conmemorativa hay una inscripción en latin, casi borrada, que traducimos como sigue:

"Detén el paso, caminante, adorna este sitio con un árbol, una ceiba frondosa, más bien diré signo memorable de la prudencia y antigua religión de la joven ciudad, pues ciertamente bajo su sombra fue inmolado solemnemente en esta ciudad el autor de la salud. Fue tenida por primera vez la reunión de los prudentes concejales hace ya más de dos siglos: era conservado por una tradición perpetua: sin embargo, cedió al tiempo. Verás una imagen hecha hoy en la piedra, es decir el último de noviembre en el año 1754".

Parque Central

En ese lugar hubo una ceiba y que bajo su sombra se celebró la primera misa y el Cabildo recibió la guarda y custodia de los fueros y privilegios de la villa de La Habana, según costumbre y usanza de las leyes de Castilla. La columna conmemorativa de la fundación de la ciudad fue erigida por el gobernador don Francisco Cagigal de la Vega en 1754, cuando la ceiba no pudo sostenerse más.

Pero antes de la fundación de La Habana, en su emplazamiento actual, la ciudad tuvo, entre 1514 y 1519, por lo menos dos asentamientos distintos: el de 1514, que en uno de los primeros mapas de Cuba, el de Paolo Forlano de 1564, sitúa la villa en la desembocadura del río Onicaxinal, en la costa sur de Cuba y otro asentamiento en La Chorrera, que esta hoy en el barrio del Vedado, junto al río Almendares, que los indios llamaban Casiguaguas, donde los fundadores trataron de represar las aguas, conservándose en la actualidad los muros de contención de esta obra hidráulica, la más antigua del Caribe.

Paseo del Prado

Y el último asentamiento, que conmemora El Templete como la sexta Villa fundada por la Corona Española en la isla de Cuba, llamada San Cristóbal de La Habana por Pánfilo de Narváez, tal vez porque el santo cruzaba los ríos apoyado en una palmera a modo de bastón, y La Habana, nombre de oscuro origen, podría venir de Habaguanex, nombre del cacique indio, señor de aquellas tierras, citado por Diego Velázquez de Cuéllar en su relación al Rey de España.

La Habana resurgió en varias ocasiones de los escombros y cenizas a que la reducían de cuando en cuando los piratas y corsarios franceses durante la primera mitad del sigo XVI, hasta que en 1561 la Corona dispone que la ciudad sea el lugar de concentración de las naves españolas procedentes de la colonias americanas antes de partir para la travesía del océano, por lo que se construyen defensas militares a la entrada de la bahía de La Habana y en sitios estratégicos y logran hacer de ella la ciudad mejor defendida del Nuevo Mundo.

Mapa alemán de La Habana, datado en 1888.

Oro y plata, lana de alpaca de Los Andes, esmeraldas de Colombia, caobas de Cuba y Guatemala, cueros de la Guajira, especias, palo de tinte de Campeche, maíz, patatas, mandioca, cacao son las materias primas llegan en los veleros al puerto mejor protegido de América, entre marzo y agosto, para formar los grandes convoyes que, custodiados por las naves militares, parten en días señalados rumbo a España.

Con ellos, miles de marinos, funcionarios, colonos, comerciantes, aventureros llegan en la incipiente ciudad, que crece desde el puerto a ritmo vertiginoso.

El día 20 de diciembre del año 1592, Felipe II confiere a La Habana el título de ciudad, veintinueve años después de que el gobernador de Cuba trasladara a ella su residencia oficial desde Santiago de Cuba, sede hasta entonces del gobierno de la isla.

La importancia estratégica de La Habana y las riquezas que a ella llegan y de ella parten la convierten en codiciado objetivo de piratas y galeones con patente de corso de las potencias enemigas de la Corona Española.

La Habana se fortifica durante el siglo XVII por mandato de los reyes que la suscriben como "Llave del Nuevo Mundo y antemural de las Indias Occidentales". Al mismo tiempo, la ciudad se edifica con los materiales más abundantes de la isla: las maderas, que proporcionan a la arquitectura de la época un encanto peculiar en combinación con los estilos llegados de la Península Ibérica y, muy profusamente, de Canarias.

En 1649 una epidemia de peste llegada de Cartagena de Indias, en Colombia, extermina a una tercera parte de la población habanera. El 30 de noviembre de 1665, la reina doña Mariana de Austria, viuda de Felipe IV, ratifica el escudo antiguo de Cuba, que tenía como símbolos heráldicos los tres primeros castillos de la ciudad: el de la Real Fuerza, el de los Tres Santos Reyes del Morro y el de San Salvador de la Punta, como tres torres de plata sobre campo azul. Además, una llave de oro que simbolizaba el título de "Llave del Nuevo Mundo", concedido desde antiguo a la ciudad.

El faro del Morro está ubicado dentro de la fortaleza conocida como el Castillo de los Tres Reyes del Morro, fue construido en el año 1845 y consta de una cúpula octogonal de metal con cristales especialmente diseñados para guiar buques y aviones. Situado aproximadamente a 45 metros sobre el nivel del mar, su luz tiene un alcance de 18 millas náuticas con dos destellos de luz cada 15 segundos, ayudando a evitar accidentes como consecuencias del mal tiempo o la falta de visibilidad. El Faro, junto al Castillo de los Tres Reyes del Morro, se ha convertido en símbolo de La Habana, capital de todos los cubanos.
La Habana

Durante el siglo XVII la ciudad se engrandece con construcciones monumentales civiles y religiosas. Se erige el convento de San Agustin, se concluye el castillo de El Morro, y se construyen la ermita del Humilladero, la fuente de la Dorotea de la Luna en La Chorrera, la iglesia del Santo Angel Custodio, el hospital de San Lázaro, el monasterio de Santa Teresa, el convento de San Felipe Neri, y en 1728 se funda la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo en el convento de San Juan de Letrán.

A mediados del siglo XVIII, La Habana tiene más de 70.000 habitantes. El 6 de junio de 1762, al alba, apareció una impresionante armada británica, con más de 50 navíos y 14.000 hombres. Para tomar la ciudad, los ingleses tuvieron que rendir el Castillo del Morro, defendido por una decidida guarnición al frente del capitán de navío Luis Vicente de Velasco e Isla y el Marques Vicente Gómez. La Habana cayó tras de dos meses de sitio. Sir Georges Keppel la gobernó durante once meses, hasta mediados de 1763, fecha en la que los británicos devolvieron La Habana a los españoles, a cambio de Florida. A este período se remontan la libertad de comercio y la de culto.

En 1763 se comenzó la construcción de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, la mayor de las construidas por España en el Nuevo Mundo, que apuntaló el sistema defensivo de La Habana tras la ocupación inglesa. Las obras se prolongaron por más de once años y con un coste tan enorme para su tiempo que se dice que Carlos III, Rey de España se asomó a la ventana de su palacio con un catalejo para que le indicaran donde se encontraba tan cara construcción. Su posición privilegiada le convertía en un bastión inexpugnable. Contaba con un elevado número de cañones fundidos en Barcelona en el siglo XVIII, que siguen guardando simbólicamente la entrada de la Bahía de La Habana.

En 1774 se realiza el primer censo oficial de Cuba: 171.670 habitantes, de los cuales 44.333 son esclavos. Entre 1789 y 1790 se divide la diócesis de Cuba: se erige en catedral la Iglesia Mayor de La Habana mientras que la antigua mitra permanece en Santiago de Cuba. Seis años más tarde, el 15 de enero de 1796, llegan a La Habana los restos de Cristóbal Colón procedentes de Santo Domingo.

Puesto que España no tenia ya el monopolio del comercio, La Habana se convirtió en una ciudad más floreciente que nunca, y en 1818 era puerto libre. Se instalaron el lujo y la voluptuosidad. Las tiendas ofrecían el último grito de la moda, los teatros recibían a los mejores actores del momento, la burguesía enriquecida hacia construir esplendidas mansiones con columnas, se hablaba del París de las Antillas.

Hotel Habana Libre (antiguo Habana Hilton), situado en la esquina más céntrica del Vedado

El siglo XIX se abre con la llegada a La Habana de Alexander von Humboldt, quien queda impresionado por la vitalidad del puerto habanero. En el año 1837 se inaugura el primer tramo de ferrocarril, de 51 km, entre La Habana y Güines, que se usa para el transporte de azúcar desde el Valle del Ariguanabo hasta el puerto de la ciudad. Con ello España se convierte en el quinto país del mundo en tener ferrocarril(ya que Cuba pertenecía por aquel entonces a España) y el primero de los de habla española.

A lo largo del siglo, La Habana se enriquece con centros culturales, como el Teatro Tacón, uno de los más lujosos del mundo, el Liceo Artístico y Literario, el teatro Coliseo. Visita la ciudad Garibaldi bajo el nombre de Giuseppe Pani y se suceden las conspiraciones de patriotas independentistas al mismo ritmo que la autoridad de la Corona las reprime y sofoca.

Hacia la década de 1850, el desarrollo de la industria azucarera, el ferrocarril, la industria tabacalera, entre otras, produjeron una pujante economía que llevó a Cuba a ser un país enormemente rico. En la década de 1860 Cuba era más rica que nunca, y La Habana fue el vivo reflejo de esta riqueza y prosperidad. En 1863, las murallas de la ciudad fueron derribadas para que pudiera ampliarse la urbe y construirse nuevos y esplendidos edificios. A fines del siglo, las clases acomodadas se trasladaron al elegante barrio del Vedado, con sus numerosas quintas y palacetes.

A finales del siglo XIX, La Habana, después de dos guerras de independencia lanzada por los patriotas cubanos, vive los últimos momentos de la colonización española en América, que se cierra definitivamente cuando el acorazado estadounidense Maine es hundido en su puerto, según últimas investigaciones accidentalmente, dando a los Estados Unidos el pretexto para invadir la isla. El cambio de siglo transcurre en La Habana, y por lo tanto en Cuba, bajo la ocupación y el gobierno de los Estados Unidos y el 20 de mayo de 1902, pasan los poderes del gobierno a manos cubanas, cuando simbólicamente se iza la bandera de Narciso López, y enseña nacional, en el Castillo de los Tres Reyes del Morro, pero hasta 1959 la influencia de los Estados Unidos será constante y decisiva, sobre todo económicamente.

Bajo la influencia estadounidense, la ciudad creció y se enriqueció con numerosos edificios en los años 30, cuando se construyen suntuosos hoteles, casinos y esplendidos clubes nocturnos. Ejemplos de estas construcciones están el Foxa, el Habana Libre(como es nombrado actualmente) y el Hotel Nacional de Cuba.

Santo Traficante lleva la ruleta del Sans-Souci, Meyer Lanski dirige el Riviera, Lucki Luciano el Nacional. Por aquel entonces, el dinero de la mafia servía, por lo menos, para embellecer a la ciudad, conocida como la Gomorra de las Antillas debido a su vida nocturna. Pero los barrios de barracas que rodeaban la ciudad se desarrollaban al mismo ritmo. La Habana se convirtió en capital del juego y de la corrupción. Una galería de retratos en blanco y negro de personajes de aquella época adorna, hoy todavía, los muros del bar del Nacional. Puede verse a Frank Sinatra y Ava Gardner, al gran torero Luis Miguel Dominguín, a Marlene Dietrich y a Gary Cooper, y otros muchos: mafiosos y artistas se mezclaban en una frágil felicidad.

Amanecer en La Habana. En primer plano, la torre del Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución, el punto más alto de la ciudad.

Desde el triunfo de la Revolución en 1959 se hicieron grandes transformaciones sociales, principalmente en lo que afecta a la educación, la sanidad pública, los servicios, la construcción de viviendas sociales y edificios oficiales; pero, por lo que respecta a la topografía de La Habana, se puede seguir describiendo de acuerdo a las mismas grandes áreas de 1958, aunque añadiendo alguna más.

Muchas de estas transformaciones se reflejaron en las construcciones después de 1959. Tales son el imponente Hospital Hermanos Almejeiras, numerosos hoteles(muestra e una mayor preocupación por el turismo desde 1990 hasta la actualidad) modernos como el Meliá Cohiba, Panoramas o Meliá Habana.

Desde hace unos años, el centro histórico de la Ciudad de La Habana, declarado monumento nacional por el Gobierno Cubano en 1976 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982, es objeto de hercúleas restauraciones, realizadas por un equipo de historiadores y arquitectos dirigidos por la Oficina del Historiador de La Habana, Eusebio Leal, encargado de los trabajos de renovación.

Hoy, La Habana tiene casi dos millones y medio de habitantes. Y las tres cuartas partes de todos ellos tienen menos de 20 años. Para ellos, la ciudad cambia casi año tras año, con la apertura al turismo. Los hoteles de antaño, cerrados durante treinta años, brillan de nuevo con todas sus luces.

editar Bahía de La Habana

El malecón de La Habana

Una de las bahías más grandes y seguras de América y del mundo. Es una bahía en forma de bolsa lo que le confiere seguridad a los barcos que acoge. Tiene una situación estratégica tanto geográfica como económica. En su interior estalló el acorazado estadounidense Maine que significó el ingreso de los Estados Unidos en la Guerra de 1895, también conocida como Guerra Necesaria (Guerra Cubano-Hispana-Estadounidense).

La bahía es considerada una de las más contaminadas del mundo, debido a que a ella van a parar gran cantidad de desechos de la ciudad, actualmente existen varios proyectos de recuperación ambiental para la Bahía de La Habana, que incluyen recogida de desechos sólidos, dragado del fondo, una planta de tratamiento de residuales y el uso de bacterias especializadas en la descomposición del petróleo, uno de los más importantes contaminantes.

El puerto de La Habana es considerado uno de los más importantes de la región y durante la época colonial uno de los centro estratégicos para la España, es por ello que la bahía se protegió con una red de fortificaciones muy importante, que incluyen al Torreón de San Lázaro, el El Morro de La Habana, la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, El Castillo de Atarés y otros elementos dedicados a la protección del puerto y la ciudad.

Uno de los elementos distintivos asociados a la bahía es el faro situado en la fortaleza de El Morro, cuya construcción data del siglo XVIII, y que actualmente funciona con las ópticas de procedencia francesa, que fueron instaladas al momenrto de su construcción, incluyendo los mecanismos originales de contrapeso y palancas para su operación, siendo el sistema de iluminación (actualmente eléctrico), el único cambio significativo realizado a esta obra.

editar Instituciones

editar Transporte

En La Habana se encuentra el Aeropuerto Internacional José Martí, que tiene vuelos sin paradas a Europa, África, el Caribe, Centro, Norte y Sudamérica. También posee los aeropuertos militares de Ciudad Libertad, Baracoa y San Antonio de los Baños. Así como autobuses, cocotaxi y el extraordinario camello[1]

Con una política estatal encaminada a la no utilización del transporte privado como medio fundamental de transporte, el transporte público es el principal medio de transporte en todo el país, esta política se refuerza actualmente por la necesidad de ahorrar combustibles y la protección del medio ambiente y constituye un elemento importante en el desarrollo del país, sobre todo porque Cuba es altamente dependiente de la importación de petróleo. Sin embargo el transporte constituye un serio problema para la ciudad debido a su gran extensión territorial, alta densidad de población que utiliza el transporte público, falta de autobuses para resolverlo. Desde 2006 la situación del transporte público en la ciudad ha comenzado a cambiar gracias a nuevas políticas de planificación y explotación de este servicio, compra de nuevos autobuses y la recuperación de la red de viales.

El transporte público en La Habana está en proceso de recuperación y reorganización después de la grave crisis de los año 90. El transporte urbano se basa en autobuses, así como en dos rutas de lanchas que atraviesan la bahía (La lanchita de Regla). Existen dos empresas estatales de autobuses: "Ómnibus Metropolitanos", que cubre la red de rutas alimentadoras, de corta o media distancia, con menos flujo de pasajeros y la empresa "Metrobús" que cubre 17 rutas de la red principal, identificadas con la letra "P", empleando autobuses articulados de gran capacidad, de fabricación china (Yutong), rusa (LIAZ) o Mercedes-Benz de segunda mano. Las rutas "P" tienen paradas de 800 a 1000 m y una frecuencia, en las horas pico, de cerca de 10 min. El precio del transporte público es muy bajo: 40 centavos de Peso Cubano (CUP) que equivalen a menos de 2 centavos de USD, y está fuertemente subsidiado por el estado.

mapa de rutas principales de autobuses

El puerto comercial de La Habana Cuba, ubicado en la bahía de La Habana, es el más importante del país, al cual llegan la mayor parte de los productos importados y por el que circulan el grueso de las exportaciones nacionales. En la bahía existe además un puerto pesquero y una terminal de contenedores dedicada a la gestión de cargas.

La red vial de la ciudad es bastante extensa, y cuenta con grandes avenidas, calles principales e importantes vías de acceso a la ciudad como son la Autopista Nacional, la Carretera Central y la Vía Blanca. La red de viales ha estado en proceso de construcción y crecimiento desde la época colonial. Otras vías importantes de la ciudad son la Vía Blanca, construida en la época republicana para conectar La Habana con Varadero y convertir a la zona de La Habana del Este en un importante centro turístico. La Autopista Nacional comenzó a construirse en el período revolucionario (posterior a 1959) y ha quedado inconclusa producto de la crisis económica de los años 1990, aunque actualmente se han iniciado nuevamente las obras de construcción, esta importante vía une a La Habana con el resto del país tanto hacia el occidente como el oriente del país. Algunas de las calles de la ciudad constituyen parte del patrimonio hurbanístico de la ciudad como la Calle Tacón, constituida por una sola cuadra con pavimento de madera, y ubicada al frente del Palacio de los Capitanes Generales. Esta calle debe su nombre al Capitán General Miguel Tacón y Rosique, quién mandó pavimentarla en madera para que los coches y caballos que pasaban frente a Palacio no lo despertasen durante la siesta o le molestasen mientras trabajaba en sus oficinas.


La red de viales de la ciudad está bastante deteriorada producto de la falta de mantenimiento durante años, sobre todo los años de crisis económica sufridos en los años 1990. En 2007 la ciudad ha comenzado un plan de recuperación de su red de viales, como parte de un importante proyecto de desarrollo de la infraestructura del país, que incluye el mejoramiento del servicio de transporte público, y la construcción de 3 modernas plantas de producción de asfalto entre 2008 y 2009, destinadas a la recuperación total de la red de viales y su posterior mantenimiento.

Vista noctura de La Habana desde uno de los edificios altos del Municipio Plaza en el barrio Nuevo Vedado

editar Economía

El desarrollo económico de la Habana se debió, en gran medida, a su ubicación geográfica, que la convirtió en uno de los principales nodos comerciales del Nuevo Mundo. Desde el inicio, la ciudad encontró una fuente de enriquecimiento en la industria azucarera y la trata de esclavos, y posteriormente cuando Cuba logró su independencia, se transformó en un famoso destino vacacional. A pesar de los esfuerzos que el gobierno de Fidel Castro ha dedicado a llevar la producción industrial a todos los rincones de la isla, la Habana continúa siendo el centro de una gran parte de la producción nacional industrial. La tradicional industria azucarera, que durante tres siglos ha sustentado la economía isleña y que actualmente controla las tres cuartas partes de las exportaciones del país, está distribuida en otras localidades. Pero es en la Habana donde están concentradas muchas de las instalaciones de la industria ligera, envasadoras de productos cárnicos e industrias químicas y farmacéuticas. Otras importantes industrias situadas en la Habana son las plantas de elaboración de alimentos, los astilleros, plantas de ensamblaje de vehículos, productoras de bebidas alcohólicas (especialmente el ron), industrias textiles y de productos del tabaco, especialmente de los famosos Habanos, un producto de renombre internacional. Aunque los puertos de Cienfuegos y Matanzas se han desarrollado bajo el gobierno revolucionario, la Habana continúa siendo el puerto principal de Cuba: 50 % de las importaciones y exportaciones pasan por la ciudad. Este puerto además sustenta una industria pesquera considerable.

A raíz del colapso de la Unión Soviética en 1991 y la intensificación del embargo estadounidense contra Cuba, la Habana y el resto del país experimentaron su peor crisis económica desde el triunfo de la revolución en 1959. A esta crisis se le denominó oficialmente el Período Especial en Tiempo de Paz. Los efectos del Período Especial y la consecuente escasez de alimentos han tenido sus repercusiones más serias en la ciudad de la Habana. Esta ciudad, con una población de unos 2,5 millones de habitantes (alrededor de un quinto de la población total del país), es la ciudad más grande del Caribe. Además de la disminución en la producción de alimentos necesarios para abastecer a la capital cubana, La Habana sufre también la escasez de petróleo, necesario para transportar, refrigerar y almacenar la comida proporcionada por el sector agrícola rural. La Habana ha sido designada como prioridad del Programa Nacional de Alimentos y la agricultura urbana ha sido una de las medidas tomadas para aumentar la seguridad alimenticia de la ciudad. A partir de la caída de la Unión Soviética, Cuba nuevamente reanimó la industria del turismo, que es actualmente la principal fuente económica de la Habana y de toda Cuba.

editar Turismo

Antes del triunfo de la revolución en 1959 – y especialmente entre 1915 y 1930 – el turismo era una de las principales fuentes de divisa de Cuba (superada sólo por el azúcar y el tabaco). La Habana, donde prevalecía una actitud libertina en todo lo relacionado con el placer, era el destino más popular del Caribe, especialmente para los americanos, quienes buscaban evadir las restricciones impuestas por la Ley Seca en ese momento.

Luego de experimentar una drástica disminución en el flujo de turismo hacia la isla (causado, principalmente, por la Gran Depresión, el fin de la Ley Seca en Estados Unidos y la Segunda Guerra Mundial), la Habana volvió a empezar a recibir visitantes en números significativos hacia los años 50, cuando el crimen organizado estadounidense se apoderó de una buena parte de la industrias del ocio y el turismo del país. Era la época en que el canciller cubano solía jactarse de que la Habana gastaba tanto dinero en fiestas como cualquier ciudad importante del mundo. Sucede que la isla en esos momentos era el eslabón más seguro en la cadena de narcotráfico controlada por la mafia, cuyo destino final era los Estados Unidos. Por demás, la reputación harto justificada de ser un destino de sensualidad y dolce vita le habían ganado el apelativo de "el Las Vegas Latino". Por sólo mencionar algunos ejemplos, Meyer Lansky construyó el Riviera, Santo Traficante llegó a controlar acciones del Sevilla y un casino fue inaugurado en el Hotel Plaza en este período.

Fue la tradicional asociación del turismo con el mundo del juego y la prostitución lo que hizo que gobierno revolucionario establecido en 1959 viera este sector como un mal social que debía ser eliminado completamente. Muchos bares y casas de juego fueron clausurados luego del triunfo de la revolución, y una nueva institución gubernamental, el Instituto Nacional de la Industria Turística, asumió el control de muchos locales (anteriormente asequibles solo para los acaudalados) y los puso al alcance de la población.

Con el deterioro de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos y la imposición de un embargo comercial contra la isla en 1961, el turismo experimentó una caída drástica y no recuperó un volumen remotamente parecido al existente antes de la revolución hasta 1989. El gobierno revolucionario en general, y Fidel Castro en particular, se opusieron inicialmente a todo desarrollo significativo de la industria turística, asociando esta esfera al libertinaje y las actividades criminales de antaño. A finales de los años 70, sin embargo, Castro cambió su posición al respecto y, en 1982, el gobierno cubano aprobó un decreto sobre la inversión extranjera que abrió varios sectores, incluido el del turismo, al capital extranjero.

Con la creación de firmas sustentadas por la inversión extranjera (tales como Cubanacan, establecida en 1987), Cuba comenzó a atraer capital para el desarrollo hotelero y logró aumentar el número de turistas de 130 000 (en 1980) a 326 000 (para finales de esa década).

Como resultado del colapso de la Unión Soviética y sus aliados de Europa del Este en 1989 y a principios de los 90, Cuba se hundió en una crisis económica grave y se encontró acuciantemente necesitada de divisas. La solución, nuevamente, fue recurrir al turismo, y el gobierno cubano invirtió sumas significativas en el sector para atraer visitantes al país. Como consecuencia de estas cuantiosas inversiones para 1995 esta industria se había transformado en la mayor fuente de ingresos de Cuba.

editar Véase también

editar Personajes ilustres

editar Ciudades hermanadas

editar Enlaces externos